{"id":167,"date":"2026-02-19T09:00:20","date_gmt":"2026-02-19T12:00:20","guid":{"rendered":"http:\/\/icemelt.local\/?p=167"},"modified":"2026-05-04T19:53:20","modified_gmt":"2026-05-04T23:53:20","slug":"propiedades-quimicas-de-los-pfas-caracteristicas-clave-de-estos-contaminantes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/icemelt.cl\/en\/propiedades-quimicas-de-los-pfas-caracteristicas-clave-de-estos-contaminantes\/","title":{"rendered":"Chemical properties of PFAS: key characteristics of these contaminants"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">Imagina un compuesto qu\u00edmico tan estable que los suelos, el agua, los rayos ultravioleta y los propios microorganismos descomponedores no pueden destruirlo. Un compuesto que, una vez liberado al ambiente, permanece ah\u00ed durante d\u00e9cadas \u2014o siglos\u2014 sin degradarse. Eso son los PFAS: sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas que la industria qu\u00edmica comenz\u00f3 a desarrollar en la d\u00e9cada de 1940 y que hoy se encuentran en pr\u00e1cticamente todos los rincones del planeta, incluida la Ant\u00e1rtica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfPor qu\u00e9 son tan resistentes? La respuesta est\u00e1 en su estructura molecular: en la naturaleza del v\u00ednculo que los constituye y en la geometr\u00eda que ese v\u00ednculo le da a cada mol\u00e9cula. Entender esa qu\u00edmica es el primer paso para comprender por qu\u00e9 los PFAS representan uno de los desaf\u00edos ambientales m\u00e1s complejos de nuestro tiempo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El v\u00ednculo m\u00e1s fuerte de la qu\u00edmica org\u00e1nica<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La clave de la persistencia de los PFAS est\u00e1 en un tipo espec\u00edfico de enlace: el enlace carbono-fl\u00faor (C\u2013F). Para entender su importancia, conviene saber que los PFAS son mol\u00e9culas org\u00e1nicas \u2014es decir, basadas en cadenas de carbono\u2014 en las que todos o casi todos los \u00e1tomos de hidr\u00f3geno han sido reemplazados por \u00e1tomos de fl\u00faor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese reemplazo no es trivial. El fl\u00faor es el elemento m\u00e1s electronegativo de la tabla peri\u00f3dica: tiene una atracci\u00f3n extraordinaria sobre los electrones. Cuando se une al carbono, forma uno de los enlaces m\u00e1s cortos, m\u00e1s fuertes y m\u00e1s estables que existen en qu\u00edmica org\u00e1nica. Su energ\u00eda de disociaci\u00f3n \u2014la energ\u00eda necesaria para romperlo\u2014 ronda los 544 kilojulios por mol, muy por encima de los 413 kJ\/mol del enlace carbono-hidr\u00f3geno que caracteriza a la mayor\u00eda de las mol\u00e9culas org\u00e1nicas comunes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En t\u00e9rminos simples: romper un enlace C\u2013F requiere mucha m\u00e1s energ\u00eda de la que los procesos ambientales normales son capaces de generar. Ni los \u00e1cidos del suelo, ni la radiaci\u00f3n solar, ni las enzimas microbianas logran habitualmente desestabilizar esa uni\u00f3n. Ah\u00ed reside la ra\u00edz de su &#8220;eternidad&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Una cadena de escudos: el efecto del fl\u00faor sobre la estructura molecular<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El enlace C\u2013F no act\u00faa en solitado. En los PFAS, la cadena carbonada est\u00e1 rodeada de m\u00faltiples \u00e1tomos de fl\u00faor, lo que crea un efecto de blindaje electr\u00f3nico. Los electrones del fl\u00faor forman una especie de escudo alrededor del esqueleto de carbono, repeliendo a los agentes que normalmente atacar\u00edan esa cadena \u2014como el ox\u00edgeno, el agua o los radicales libres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este blindaje tiene un efecto adicional importante: hace que los PFAS sean simult\u00e1neamente hidrof\u00f3bicos (repelen el agua) y lipof\u00f3bicos (repelen las grasas), lo que los diferencia de la mayor\u00eda de los contaminantes org\u00e1nicos conocidos. Esta propiedad dual, llamada a veces &#8220;oleofobia&#8221;, explica por qu\u00e9 son tan eficaces como recubrimientos: repelen pr\u00e1cticamente cualquier l\u00edquido, lo que los hizo indispensables para sartenes antiadherentes, ropa impermeable, envases de alimentos y espumas contra incendios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero esa misma caracter\u00edstica los convierte en contaminantes especialmente problem\u00e1ticos: al no disolverse bien ni en agua ni en grasa de la manera convencional, pueden acumularse en compartimentos del ambiente y de los organismos donde otros compuestos no llegan.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Miles de compuestos, una misma l\u00f3gica molecular<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El t\u00e9rmino &#8220;PFAS&#8221; no designa una sola sustancia, sino una familia que agrupa m\u00e1s de 12.000 compuestos diferentes, seg\u00fan los registros m\u00e1s actualizados. Todos comparten la misma l\u00f3gica estructural: una cadena carbonada total o parcialmente fluorada, a la que pueden unirse distintos grupos funcionales que determinan sus propiedades espec\u00edficas y sus usos industriales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre los m\u00e1s estudiados se encuentran el PFOS (\u00e1cido perfluorooctano sulf\u00f3nico) y el PFOA (\u00e1cido perfluorooctanoico), que durante d\u00e9cadas se usaron masivamente en productos de consumo y que hoy est\u00e1n regulados o prohibidos por el Convenio de Estocolmo. Sin embargo, la industria ha desarrollado alternativas \u2014los llamados PFAS de cadena corta\u2014 que, aunque presentan variaciones estructurales, conservan la l\u00f3gica del enlace C\u2013F y plantean preguntas similares sobre su persistencia a largo plazo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La diversidad de la familia PFAS complica su estudio y su regulaci\u00f3n: no basta con analizar un solo compuesto; es necesario caracterizar el comportamiento de cada variante en diferentes matrices ambientales.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00bfPor qu\u00e9 los microorganismos no pueden degradarlos?<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una pregunta frecuente es por qu\u00e9 los microorganismos \u2014que degradan aceites, pl\u00e1sticos e incluso algunos metales\u2014 no pueden con los PFAS. La respuesta, nuevamente, est\u00e1 en el enlace C\u2013F.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mayor\u00eda de las bacterias descomponedoras utilizan enzimas que rompen enlaces carbono-hidr\u00f3geno o carbono-carbono para obtener energ\u00eda. Los enlaces C\u2013F no solo son m\u00e1s fuertes, sino que las enzimas convencionales no est\u00e1n dise\u00f1adas evolutivamente para atacarlos: en la naturaleza, los compuestos organofluorados pr\u00e1cticamente no existen, por lo que no hay presi\u00f3n evolutiva que haya dado lugar a microorganismos especializados en degradarlos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Existen investigaciones en curso que han identificado algunas bacterias con capacidad de atacar ciertos PFAS en condiciones muy espec\u00edficas de laboratorio, pero estos procesos son extremadamente lentos y no representan, por ahora, una soluci\u00f3n viable a escala ambiental. Esto refuerza la idea de que los PFAS, una vez liberados, permanecen en el ambiente de forma indefinida en condiciones normales.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">De la f\u00e1brica al polo sur: c\u00f3mo viajan sin degradarse<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La persistencia qu\u00edmica de los PFAS tiene una consecuencia directa sobre su distribuci\u00f3n global. Al no degradarse, estos compuestos tienen tiempo \u2014d\u00e9cadas\u2014 para transportarse a trav\u00e9s de la atm\u00f3sfera y las corrientes oce\u00e1nicas, cubriendo miles de kil\u00f3metros desde sus fuentes de emisi\u00f3n en zonas industrializadas del hemisferio norte hasta regiones remotas como la Ant\u00e1rtica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los PFAS m\u00e1s vol\u00e1tiles o ligados a part\u00edculas atmosf\u00e9ricas pueden viajar por el aire y depositarse con las precipitaciones en zonas alejadas. Los m\u00e1s solubles en agua se desplazan a trav\u00e9s de los oc\u00e9anos y se incorporan a la nieve y el hielo polar, donde quedan atrapados durante a\u00f1os. Cuando esos glaciares se derriten \u2014proceso que se est\u00e1 acelerando por el cambio clim\u00e1tico\u2014, los contaminantes se reintroducen en el ecosistema marino, iniciando un ciclo de recirculaci\u00f3n que ICEMELT estudia en detalle.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Can PFAS be removed from the environment?<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dada su estabilidad qu\u00edmica, eliminar los PFAS del ambiente es un desaf\u00edo enorme. Las tecnolog\u00edas de tratamiento convencionales \u2014como la cloraci\u00f3n del agua o los filtros de carb\u00f3n activado\u2014 no los destruyen: en el mejor de los casos, los concentran y los transfieren de un compartimento a otro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las l\u00edneas de investigaci\u00f3n m\u00e1s prometedoras incluyen la sonoqu\u00edmica (uso de ultrasonidos para generar energ\u00eda suficiente para romper el enlace C\u2013F), la fotocat\u00e1lisis con materiales espec\u00edficos y los procesos electroqu\u00edmicos de oxidaci\u00f3n avanzada. Algunos de estos m\u00e9todos han demostrado eficacia en condiciones de laboratorio, pero su escalado a nivel industrial y ambiental sigue siendo un reto t\u00e9cnico y econ\u00f3mico sin resolver.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto refuerza la urgencia de dos estrategias complementarias: por un lado, restringir la producci\u00f3n y el uso de PFAS en la fuente; por otro, monitorear su presencia en ecosistemas sensibles como la Ant\u00e1rtica para comprender c\u00f3mo se distribuyen, c\u00f3mo se acumulan y qu\u00e9 riesgos generan antes de que sea demasiado tarde.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Explora las caracter\u00edsticas moleculares de los PFAS, incluyendo sus enlaces carbono-fl\u00faor, que explican su resistencia a la degradaci\u00f3n ambiental.<\/p>","protected":false},"author":1,"featured_media":151,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"slim_seo":{"title":"Propiedades qu\u00edmicas de los PFAS: caracter\u00edsticas clave de estos contaminantes - Icemelt","description":"Explora las caracter\u00edsticas moleculares de los PFAS, incluyendo sus enlaces carbono-fl\u00faor, que explican su resistencia a la degradaci\u00f3n ambiental."},"footnotes":""},"categories":[1,4],"tags":[],"class_list":["post-167","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-contaminacion","category-ocurrencia-ambiental"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/icemelt.cl\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/167","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/icemelt.cl\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/icemelt.cl\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/icemelt.cl\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/icemelt.cl\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=167"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/icemelt.cl\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/167\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":168,"href":"https:\/\/icemelt.cl\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/167\/revisions\/168"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/icemelt.cl\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/151"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/icemelt.cl\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=167"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/icemelt.cl\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=167"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/icemelt.cl\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=167"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}